14 noviembre 2010

Que duro se me hace ver que mi vida esta contra una pared y el corazón no deja de dar señales, pide a gritos que lo ayude a emprender vuelo, pide a gritos que lo salve...
Mis emociones tracioneras, carceleras de mi conciencia, me envuelven en su dulce ilusión de felicidad completa.
Que mentira tan grande me hacen vivir, que desilusión ver que todo está al revés, que yo sigo aquí sola, esperando a que me rescaten. 
Que horrible es sentir que caigo a mil por hora, que todo pasa tan rápido que no lo llego a percibir, que mi corazón destrozado hace mucho dejo de latir y yo sigo siendo la misma de ayer, tan maleable como el papel...

Dámaris Corteggiano*